Hace ya algunos años, una amiga me regaló un libro “Alfanhuí” y me dijo: estoy segura de que te va a gustar. Pasó algún tiempo hasta que lo abrí y empecé a leer. No sé por qué razón hay algunos libros que se hacen esperar más que otros…, y este fue uno de ellos. Cuando alguien nos regala un libro que ya ha leído y con el que ha vibrado de emoción, creo que en realidad lo que desea regalarnos son esas sensaciones que no caben en palabras, un sentimiento especial suyo que desea hacerlo nuestro. Es mas, cuando algún amigo/a nos recomienda un libro, pienso que de alguna manera también nos está regalando “sus sensaciones”. Claro que es un obsequio que no tiene efectos inmediatos porque para que se transmita esa magia que esconden las palabras escritas e ilumina la vida una tiene que sentarse a leer y sobre todo hacerlo en el momento adecuado(los libros son como las canciones, también tienen su momento …, ¿no os parece?). Y sin extenderme más, os dejaré un párrafo de este libro, con el que disfruté enormemente de la creatividad de su autor, para quien no lo conozca.
“ (…) Alfanhuí y el maestro hablaron mucho aquellas noches. El maestro contó cómo había comido una vez una cereza de la silla. Sabía a nueces, a brasero apagado y a velas de esperma, que es el sabor de los interiores y del hastío de las casas. El maestro había visto en sueños toda la historia de aquel cerezo la noche en que había comido su fruto. Lo había plantado en el jardín el antiguo dueño de la casa, que era ebanista. Tiempo después se había casado este hombre con una mujer joven y muy guapa y había cortado el cerezo para hacerle una silla. La mujer se sentaba allí todas las tardes, y hacía labor sobre su regazo. Pero el cerezo había sido cortado en plena juventud y convertido en silla y encerrado en aquel interior, y estaba enfermo de hastío. El cerezo odiaba cuatro cosas de la casa y siempre se las veía delante: una colcha de seda morada, con muchos flecos, que había sobre la cama de matrimonio; la cesta de la labor, hecha con mimbre y de cintas; un cojín árabe con cuatro borlas en las esquinas, y sobre todo un calendario de cartón repujado, festoneado con una nube de color rosa-valladolid y con un dibujo de cisnes y jardines en el centro, como el último número del juego de la oca y un letrero debajo donde ponía:
Viuda de Ruipérez
Fábrica de galletas finas
Casa fundada en 1911 Dos Hermanas Sevilla
Por esto había enfermado la silla de cerezo de mal de hastío, y recordaba sus buenos tiempos cuando florecía en el jardín. Y quiso vengarse del ebanista. Poco a poco fue contagiando de su mal a la mujer que se sentaba sobre ella para zurcir. La mujer enfermó también y por eso no tenía hijos y se iba volviendo toda como de cera y se le apagaba la mirada. Hasta que un día, murió de hastío, como desvanecida. Desde entonces, estaba la silla en el desván, porque el ebanista la había subido allí para no verla más (…) ”.
Ferlosio es un autor con una gran imaginación, solo hay que leer los títulos de los capítulos de este libro:
De un gallo de veleta que cazó unos lagartos y lo que con ellos hizo un niño
De cómo el niño fue a Guadalajara y se llamo Alfanhui y las cosas y personas que había en la casa de su maestro
De las cosas que había en el jardín de la luna donde casi todo era como plata
De un viento que entro una noche en el cuarto de Alfanhui y las visiones que este tuvo
De cómo volvió Alfanhui a casa de su madre la cual estaba limpiando lentejas
De cómo despejó una nieve la melancolía de Alfanhuí.

Jajajajajajajaja, y tu para que me dices nada?… a ver si soluccionamos lo del otro blog… ya te contaré porqué, el libro ya está pedido en el Corte.
Un beso grande.
; ) pues “Alfahuí” se lo dejé a un amigo…a ver si quedo con él y me lo devuelve porque tengo ganas de volverlo a disfrutar.
).
¡Qué velocidad!, yo te digo lo mismo que me dijo mi amiga cuando me lo regaló: te va a gustar (al menos eso espero
Otro beso grande para ti
S, si estoy segura, solo que ahora tenemos entradas gemelas….
:O, jajajjaj pues sí que es casualidad. Grrr a ver cuando se soluciona el problema que tengo para poder entrar en tu página. Mmmm, tengo mucha curiosidad de saber cómo enfocaste la entrada.
Un fuerte abrazo
Pues te puedes imaginar que totalmente aseptica porqué solo leí el fragmento que tu me enseñaste de la red, se lo aclaro a Sergio en un comentario, ahora si que tengo ganas de leerlo, aunque se me amontona el trabajo.
Ojala y se arregle pronto eso.
Un abrazo.
Fátima, tengo infinitas ganas de realizar un comentario gemelo, del otro que realicé en Trianars.
*De como dos mentes se celebran a kilometros de distancia.
*Lo efimero de las ensoñaciones en los “posts” cuando la tetera esta aún caliente.
*De como una lectura deja secuelas en la memoria colectiva, sobre todo si se vive en una península.
*De como la madrugada puede entablar dialogos sin necesidad de los encuentros.
Un abrazo con inmensos antojos de leer a Ferlosio.
Sergio Astorga
sergio astorgaÚltimo post en el Blog de…Sin patria
Sergio, sí, así es una esquina del inmenso foso de la blogosfera.
*De como los teclados se abrazan callados.
*De como desde la distancia se puede compartir el tiempo.
*De como nos envuelven las palabras escritas con todas sus fuerzas hasta hacernos su presa.
*De como alguien tira una cuerda y muchos nos sujetamos a ella.
*De como la luz que desprende un ordenador ilumina una casa.
Otro abrazo con la esperanza de que sea un libro que te acompañe siempre ; )
* De como una servidora se queda con los ojos a cuadros.
* Y de como hace mutis por el foro.
Y dos abrazos, uno larga y otro media distancia.