La informática últimamente se confabula para que mis artículos solo vean la luz en la edición impresa de la Nueva España. Aquí os dejo el último.

LAS TRES ETAPAS DE RELACION PADRE-HIJO EN LA VIDA DE UNA PERSONA

De siempre, la relación entre padres e hijos ha estado marcada por la diferencia respecto a la forma de comportarse y al acatamiento de unas, aunque sean mínimas, normas de conducta en el seno de la familia; en definitiva a tener distintos puntos de vista en cuanto a la forma de ver y entender la vida

Estas discrepancias pueden ser más o menos acusadas, dependiendo de las raíces culturales de los pueblos y del carácter individual de los padres o de los hijos, pero en cualquier caso siempre existen.

En una “primera” etapa el niño ve a su padre como un ser superior, como la persona que lo puede todo, que lo sabe todo y que no hay barrera en el mundo que su padre no sea capaz de salvar.

Se podría resumir en frases como: “Mi padre es el más guapo”, ” Mi padre es el más fuerte” o como decía aquel anuncio televisivo de una aseguradora, “Mi padre lo arregla todo, todo y todo”.

En una “segunda” etapa el adolescente empieza a cuestionarse todo lo establecido, empezando por las normas de conducta que deben de regir en el seno familiar en lo referente a horarios, labores a compartir en el hogar, estudios, y en general a todo aquello que el adolescente interpreta como una imposición, aunque se le haya explicado de la forma más sensata y razonada.

Se podría resumir en frases como: “Mi padre es un anticuado“,” Mi padre piensa que los tiempos no han cambiado”, “Mi padre piensa que yo soy un niño”

La “tercera” etapa se podría resumir en la frase:” ¡Que razón tenía mi padre¡ “.

Esta etapa viene marcada por la adquisición de compromisos laborales, en los que es preciso acatar unas normas en cuanto a horarios, jerarquías, etc; pero es el momento en el que el joven, o no ya tan joven, forma un nuevo hogar, cuando la frase “!Que razón tenía mi padre!” se dice con absoluto convencimiento.

Es posible que haya quién no se sienta identificado con todo lo anterior, pero a veces es porque, en general, tenemos la tendencia a olvidar que al igual que nuestros hijos ahora, también nosotros hemos experimentado un cambio generacional con respecto a nuestros padres y podemos tener la plena seguridad que en el caso de nuestros hijos el ciclo volverá a repetirse en su relación con nuestros nietos.

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Fatima

Nací en un pueblo donde los sonoros silencios del mar fueron mi cotidiana canción de cuna. Un viejo calamar me enseñó a leer y, con su tinta, a escribir. Me enseñó muchas cosas, entre ellas, que la hache sabe mucho del silencio, que la coma sirve para ir más despacio, el paréntesis para tomarse un descanso y el punto final para las despedidas. Con el tiempo, me aficioné a jugar con las palabras y las imágenes. Descubrí que la fantasía es un instrumento para conocer la realidad y que a través de la imaginación podemos jugar a: sentirnos un pirata, un superhéroe, un caballo o un mago, incluso podemos volar como los pájaros o sumergirnos como los peces. Escribir me da la posibilidad de sentirme creadora del universo, aunque éste se limite al que contiene a los personajes… también me da la posibilidad de soñar lo que quizás nunca se hará realidad , haciendo partícipes de mis sueños a quienes comparten conmigo lo escrito.

11 Respuesta a “Artículo La Nueva España (20 -5 -2008)”

Comentarios (11)
  1. ¿Te has fijado que en todos los ejemplos mencionas al padre? Será cosa del subconsciente. Y es que las más de la veces son las madres las que intuyen el camino que están tomando los hijos, las que dicen “Esto es así, esto no es así”, “Este niño está isoportable”, “Está raro, no come, no estudia…”, “Tú te crees que todo lo sabes”, etc. El padre, generalmente, es la última opción para sosegar, frenar, sentenciar o castigar: es cómodo hasta que no le queda más remedio que hablar e imponer autoridad.
    Por lo demás, conforme con todo. Recuerdo una reunión de padres -bueno, en realidad era un ramillete de charlas-coloquio propuesto por el colegio en las que participabamos los padres y un psicólogo- en la que una de las madres dijo que cómo podía ella saber si estaba ejerciendo bien de madre, que ser madre le parecía harto difícil y tenía miedo no estar acertando en muchas cosas. El psicólogo, encantado con su papel, dió libertad a la verborrea con la que alimentaba su ego pero con la que no mucho ayudaba. Él hablaba y ella preguntaba, preguntaba… Hasta que, cansada quizá de tanta pérdida de tiempo, otra madre alzó la voz y le concreto a aquella: “No te quemes la cabeza, tú tienes una hija y tú en su día fuiste hija, y consideras que te han educado bien ¿sí o no?. Pues siendo así, no tienes más que mirar hacia atrás y hacer lo que tu madre hacía. Los niños de ahora no son tan distintos de como éramos nosotros”. Sabias palabras, creo yo; aunque siempre hay excepciones, claro está. Porque cierto es que la rebeldía o no rebeldía en la adolescencia depende mucho del carácter, además de otros agentes externos como pueden ser las amistades, en buen o mal ambiente familiar (existencia de maltrato, alcoholismo…), la , hoy día, abusiva utilización de violencia en juejos infantiles y medios audiovisuales… Y es que, ya se sabe, ningún hijo es igual a otro hijo. Puedes tener dos y uno ser fiel patrón de las fases arriba mencionadas y el otro no acusar en exceso el paso de una a otra etapa de la vida. Todo está tan estudiado y todo es tan relativo…; máxime, si hablamos de los hijos. En cualquier caso, ¡bendita esa adolescencia/juventud que, creyendo poder comerse el mundo, ha intentado dar un cuarto de vuelta a esta sociedad!
    Lo mejor, hacer lo que se pueda para inculcar unos buenos principios y dejar transcurrir el tiempo.
    Un saludo.

  2. Hola Ana, muy acertada tu observación. Te cuento, como norma general intento no caer en el lenguaje sexista. Eso complica muchas veces los textos porque tanto niño y niña, padre y madre termina haciendo un texto un tanto ridículo. Si bien debía haber escrito progenitores hijo e hija…, el texto perdería fuerza, también es cierto que podría haber aprovechado el complejo de edipo y hacer el texto relación padre-hija; pero se desviaría la intención del texto en sí. Por lo que al final decidí hacer la vista gorda a este tipo de observaciones.
    Respecto que son las madres por norma general quienes suelen intuir el camino de los hijos/as. Pienso que actualmente desde que la mujer se ha incorporado a la vida laboral los dos progenitores están casi al 50% en la educación y en muchos casos en la no educación de sus hijos/as.
    Educar un hijo es complicado, muy complicado y no equivocarse imposible. La cuestión es aminorar el número de errores que puedan perjudicar a nuestros hijos, yo creo que eso lo da la experiencia, la mirada comparativa hacia la educación que recibimos, la búsqueda de información y sobre todo el diálogo con nuestros hijos.
    No creo que repetir la educación que recibimos implique que nosotros logremos con éxito la de nuestros hijos/as. Es más como muy bien apuntas cada persona es totalmente difrente, lo que es bueno para una puede ser nefasta para otra.
    Un abrazo y buen apunte el que hiciste ;)

  3. Lo siento, no tengo ningún blog y lo cierto es que, hoy por hoy, no me gustaría tenerlo. No tengo costumbre de visitar páginas; de hecho, dí con la tuya por casualidad. Mis hijos sí lo tienen, o algo similar, y me agrada ojearlas de cuando en cuando porque es una manera más de saber qué piensan, qué leen y cómo van desarrollándose sus capacidades de expresión, redacción… Llegado el momento, incluso les corrijo o recomiendo que subsanen tal o cual error gramatical. Si quieres visitarlos, pues en ocasiones resulta grato y divertido leer sus comentarios, puedes hacerlo en:
    http://laposadadelsabio.es
    http://blog.oskii.es

    Gracias, de nuevo, por tener la cortesía de responder tan extensamente.

  4. Hola de nuevo Ana, he visitado las páginas de tus hijos ;-) . Por cierto, no sabía que Risto había escrito un libro :S.
    Un abrazo

  5. En primer lugar ¡felicidades mil! por seguir cosechando premios.

    En cuanto al articulo (por cierto estupendo),estoy en la segunda etapa.
    Un abrazo Fátima,me necanta que compartas con nosotras tu gran inteligencia y sensibilidad.

  6. Gracias Isabel,
    ja, ja, ja cuando nació mi hijo y empezó a dar guerra me dije: estoy en la tercera etapa que decía mi padre. De hecho, él fue quien me explicó las tres etapas cuando me encontraba en la segunda ;-) .
    Un fuerte abrazo

  7. Ayyyy Fátima,tengo miedo de llegar a la tercera étapa porque en mi caso estoy segura que será para reprocharnos (a su padre y a mi)todavia más

  8. Confieso que me interesó la entrada por el simple título (en México la expresión ‘Nueva España’ nos habla de nuestra historia); al leerlo me interesó más. Me llama la atención especialmente la etapa ésta: como padres, nosotros también cambiamos. Yo he intentado adaptarme a los cambios de mi hijo mayor, pero es resueltamente imposible compaginar del todo con él, lo cual no me extraña ni me incomoda, pero me obliga a pensar en cómo cumplir mejor mi papel de padre… sni desmerecer en la de amigo. Y sí, hay veces en que no sé cómo actuar: uno la hace y la rehace conforme va adquiriendo experiencia. hasta ahora, creo que mis esposa y yo lo estamos haciendo bien, pues buscamos complementar nuestras reacciones (aunque no siempre coincidimos en torno de algún asunto filial…).

    Es la vida.

    Un saludo y felicidades.

  9. Nunca se sabe…Isabel, pero desde luego para mí es una etapa que me ha dado mucho significado a la vida y en la que he aprendido mucho. Sin embargo, no tiene porque ser para todo el mundo igual.
    Un abrazo

  10. Porfirio, no sabía el dato que apuntas de que “Nueva España” os habla de vuestra historia. Lo que si sabía que en México sienten una relación muy estrecha con los españoles y España.
    es complicado educar…, fíjate, aunque no se trate de la diferencia generacional con mi hijo, muchas veces me planteo cómo actuaré si sigo en la docencia cuando se acuse la diferencia generacional que hay entre los chicos/as de 14 años(plena adolescencia y reveldía) y la mia.
    Como se dice “poco a poco con una caña uno se hace pescador…”
    Un abrazo y gracias.

  11. Hola. No Había tenido ocasión de leer el artículo. Es cierto lo de las tres etapas y sinceramente, desde la posición de hijo, es una lástima llegar a la tercera porque eso significará que el joven ha entrado en el mundo del adulto con sus problemas y sus preocupaciones y por tanto habrá abandonado el paraíso en el que vivía hasta ese momento (aunque se queje de todo).
    Un abrazo.

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