Imposible no recordarlo una y otra vez… por narrador, por fabulador, por cuentista fantástico, por inventor de famas y de cronopios, por imaginador de rayuelas y modelos para armar, por incansable creador de la palabra, por comprometido con su tiempo, por cronista, por perseguidor, por su inagotable capacidad de desafiar lo establecido.
Para leer en forma interrogativa
Has visto,
verdaderamente has visto
la nieve, los astros, los pasos afelpados de la brisa…
Has tocado,
de verdad has tocado
el plato, el pan, la cara de esa mujer que tanto amás…
Has vivido
como un golpe en la frente,
el instante, el jadeo, la caÃda, la fuga…
Has sabido
con cada poro de la piel, sabido
que tus ojos, tus manos, tu sexo, tu blando corazón,
habÃa que tirarlos
habÃa que llorarlos
habÃa que inventarlos otra vez.
El sur
Desde uno de tus patios haber mirado
las antiguas estrellas,
desde el banco de sombra haber mirado
esas luces dispersas
que mi ignorancia no ha aprendido a nombrar
ni a ordenar en constelaciones,
haber sentido el cÃrculo del agua
en el secreto aljibe,
el olor del jazmÃn y la madreselva,
el silencio del pájaro dormido,
el arco del zaguán, la humedad
-esas cosas, acaso, son el poema.
Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche
y barcos sedientos de la realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarecer a mis sueños enfermos.