Hoy he descubierto este texto de Cortázar. He de reconocer que no sabía de su existencia. Me gusta el concepto de “rehabilitarse”. Nadie puede dudar de que, una y otra vez, recáigo en él y en sus palabras como si nunca antes lo hubiera hecho.
Nací en un pueblo donde los sonoros silencios del mar fueron mi cotidiana canción de cuna. Un viejo calamar me enseñó a leer y, con su tinta, a escribir. Me enseñó muchas cosas, entre ellas, que la hache sabe mucho del silencio, que la coma sirve para ir más despacio, el paréntesis para tomarse un descanso y el punto final para las despedidas. Con el tiempo, me aficioné a jugar con las palabras y las imágenes. Descubrí que la fantasía es un instrumento para conocer la realidad y que a través de la imaginación podemos jugar a: sentirnos un pirata, un superhéroe, un caballo o un mago, incluso podemos volar como los pájaros o sumergirnos como los peces. Escribir me da la posibilidad de sentirme creadora del universo, aunque éste se limite al que contiene a los personajes… también me da la posibilidad de soñar lo que quizás nunca se hará realidad , haciendo partícipes de mis sueños a quienes comparten conmigo lo escrito.
Hola Fátima. Es verdad la vida es un continuo caer y levantarse y si de cada caída aprendemos algo, quizás al final ya no hará falta “rehabilitarnos”. Ah, y si finalmente vamos a comprarnos un helado, yo me lo pido de café…
Un abrazo.
M. Roser
Caemos, nos levantamos y, aunque no siempre lo parezca, aprendemos (sea poco o mucho…). Yo creo que es inevitable tener que rehabilitarse -hay que adaptarse continuamente a las circunstancias y estas van variando nunca son las que eran -por suerte-.
Yo me lo pido de turrón .
“Lo cierto es irse. Quedarse es ya la mentira, la construcción, las paredes que parcelan el espacio sin anularlo.
De pronto, parado en medio de una habitación, descubrimiento de que sólo estoy en ella porque quiero. Bastaría avanzar la mano en el espacio, nada más que un poco. Y por ese hueco esencial resbalar a la nada. (…)” (Diario de Andrés Fava-D.JULIO CORTÁZAR).
Que grande D. Julio, que bonito: “los que pensamos nuestras vidas…”
Sí, era eso, un domador de palabras y también un servidor de ellas. Conseguía que hasta parezca sencillo trabar semejantes andamiajes. MUY requetegrande.
Hola Fátima. Es verdad la vida es un continuo caer y levantarse y si de cada caída aprendemos algo, quizás al final ya no hará falta “rehabilitarnos”. Ah, y si finalmente vamos a comprarnos un helado, yo me lo pido de café…
Un abrazo.
M. Roser
Hola M. Roser:
Caemos, nos levantamos y, aunque no siempre lo parezca, aprendemos (sea poco o mucho…). Yo creo que es inevitable tener que rehabilitarse -hay que adaptarse continuamente a las circunstancias y estas van variando nunca son las que eran -por suerte-.
.
Yo me lo pido de turrón
Un fuerte abrazo y buen verano.
“Lo cierto es irse. Quedarse es ya la mentira, la construcción, las paredes que parcelan el espacio sin anularlo.
De pronto, parado en medio de una habitación, descubrimiento de que sólo estoy en ella porque quiero. Bastaría avanzar la mano en el espacio, nada más que un poco. Y por ese hueco esencial resbalar a la nada. (…)” (Diario de Andrés Fava-D.JULIO CORTÁZAR).
Que grande D. Julio, que bonito: “los que pensamos nuestras vidas…”
A mí me fascina cómo jugaba con las palabras y las doblegaba a su voluntad, un auténtico domador lingüistico. MUY grande.
Sí, era eso, un domador de palabras y también un servidor de ellas. Conseguía que hasta parezca sencillo trabar semejantes andamiajes. MUY requetegrande.
ENORME, tanto en prosa como en poesía, hay textos que son una obra de arte cada párrafo escrito…