El aula puede ser un espacio creativo donde promover nuevas formas de educación e implicarse en ellas en profundidad. A continuación os copio dos enunciados de ejercicios de examen propuestos por Ángel, el profesor de Ciencias Naturales del colegio donde trabajo. A mí me parece una estupenda manera de hacer entretenidos unos ejercicios que en los libros pasan los años y siguen siendo los mismos de siempre. Desde aquí le animo a preparar un cuadernillo con ellos y proponerlo a alguna editorial. Pido disculpas por los paréntesis porque no sé como se pone un número elevado a otro…)
1) Coges un tomate bien maduro de 200gramos y con una fuerza de 5N se lo lanzas (apuntando bien entre ceja y ceja) a tu profesor de CCNN. Él sorprendido y mientras lo ve venir, solo acierta a gritar…¡CALCULA LA ACELERACIÓN CON LA QUE IMPACTARÁ MI CARA Y DIME QUE LEY HAS EMPLEADO…!
2) Enuncia la Ley de la Gravitación Universal de Newton. Tras ello, lee con atención esta historia…(recuerda que una tonelada son 1000 kg).
No podía dejar de pensar en él…;era el cometa mas apuesto que había visto en su vida. ¿Pero..la atracción sería mutua? Les separaban tan solo 10 (elevado a 6) km y ella, una estrella de mediana edad y con 10 (elevado a 21) toneladas de masa, que ya casi se había resignado a apagarse en la misma soledad con la que había nacido millones de años atrás, se había enamorado perdidamente de un joven cometa rocoso de 10(elevado a 2) toneladas de masa, que mientras pasaba le había hecho un pequeño gesto de saludo a la vez que dejaba tras de sí una brillante cabellera de hielo vaporizado.
-Que se quede conmigo…, quiero que se convierta en mi único y verdadero satélite para siempre jamás…-, deseó la estrella con todas sus fuerzas.
Una vieja leyenda dice que tiene que darse una fuerza de atracción de entre 5 y 10N para que entre dos cuerpos celestes surja el amor…¿Están enamorados la estrella y el cometa?.
Demás está decir que Ángel es uno de los “profes” más queridos del colegio. Me pregunto si tendrá que ver sus peculiares ejercicios en ellos…
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Hola Fatima, de momento me he imaginado la cara de los alunmos las primeras veces que le oyesen, o leyesen, y si seguro que despues le adoraran!! No creo para nada que el problema del fracaso de tantos jovenes estudiantes sea solo por el profesorado, los padres buenoooo… tambien tenemos mucho que decir en eso, pero con muchos profesores asi….. seguro que haria menos fracaso escolar!
Un abrazo y un saludo por majo para tu compañero
Hola Shalana, ¡ya hubiera querido yo un profe así!
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Hay veces, el tema del fracaso escolar es muy complicado… un docente que sepa motivar a los alumnos/as es fundamental…pero hay algunos que no los motivas ni con una banda de música. Y no pocos precísamente (hablo del nivel de la ESO).
Ya le daré ese saludo de tu parte. Un abrazo para ti.
¡Hola, Fatima! Y lectores, por supuesto.
Muy ejos me queda esa época de instituto y, aun así, me ha gustado leer esos pequeños e incompletos microrrelatos. Puedes felicitar, también de mi parte, a ese Ángel que parece ser un ángel.
Sé que hay concursos específicos para cuentos que estén basados en las matemáticas, y visto lo visto y puesto que no lo hace del todo mal, caso de que no lo haya hecho ya, podría animarse.
Generalmente las Matemáticas, al igual que la Física y la Química, han sido siempre el coco -hombre del saco o como queramos llamarlo- de niños y adolescentes, porque lo cierto es que ninguna, de por sí, es asignatura amena y apetecible; quizá porque comprender lo abstracto siempre siempre requiere un mayor esfuerzo. Y evidente es que quienes al final se han decantado por estudios universitarios cuya base es alguna de estas tres disciplinas lo han hecho porque, en el instituto, les tocó tal o cual profesor, ése que con mucho empeño hace que la trigonometía y el álgebra, o la tabla de elementos, o el plano inclinado… resulten más comprensibles y cercanos, casi tangibles.
Yo recuerdo uno que era todo lo contrario. Cargaba con el mote de “Cromañón”. Era alto, o eso nos parecía entonces, y todo él era cuadradote, tanto de facciones como de envergadura corporal. Entraba en clase dando contundentes zancadas, siempre con el mismo traje de color parduzco y misma cartera de cuero negro lustrado por el paso de los años. Saludaba, extraía de aquel cuarto oscuro forrado con suspensos la lección del día, agarraba una tiza y esparcía un sinfín de números engarzados con signos sobre el encerado; siempre portando el libro en la otra mano y siempre sin modificar siquiera un algo su inexpresivo rostro. Al cabo, sonaba el timbre de fin de clase, redactaba la numeració de los ejercicios a hacer y, lo mismo que llegaba, se iba. Ocupó tres o cuatro horas de cada semana del mes durante casi todos los meses del año y a lo largo de cinco años. Así es que nunca llegaron a gustarme las Matemáticas. Y, lo que son las cosas, ahora tengo un hijo al que le satisface participar en la Olimpida Matemática.
Felicidades, ya para concluir, por ese premio o reconocimiento o como quiera que tú lo interpretes. Seguro que no será el último.
Jajaja… Que nunca falten profesores así, son el verdadero motor de la educación.
Hola Ana, ya le felicitaré
a Ángel de tu parte. No sabía lo de los concursos, he de enterarme y comentárselo. ¿Quién sabe? lo mismo se anima. Menuda mala suerte que tuviste con “Cromañón”, yo fui por ciencias puras a Bellas artes (era la única). Debo de ser una especie de híbrido. Me encantaban. Creo que toda materia abstracta es más fácil de comprender si se le da un sentido y de alguna forma “se enseña” a ver y es la única forma de que el alumno/a pueda disfrutar con la asignatura – entendiéndola-
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Gracias por tus felicitaciones. Cruzo los dedos para que no sea el último
Besos
Maribel, que nunca falten profesionales con ganas de trabajar y vocación sincera
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Un fuerte abrazo.