“Dulce amargor” incluye treinta y dos poemas breves y muy sencillos de corte intimista o sentimental en los que Illán Vivas reflexiona sobre el amor y la muerte, realizando a la vez un sentido homenaje a Sergio Maeso Romero, hijo de su amigo Jesús Maeso, que falleció desafortunadamente y por quien el poeta sentía un profundo afecto.

Illán Vivas reflexiona acerca de cómo debemos seguir viviendo, a pesar de que en nuestras vidas nos topemos de golpe con una pérdida tan terrible como la muerte de un ser querido, en este caso concreto un hijo.

Por eso, los temas que más aparecen en estos poemas son el (des)amor, la muerte, el paso del tiempo y las oportunidades perdidas o la desilusión.

Pienso que la cualidad común que sirve de lazo de unión a todos los poemas incluidos en “Dulce amargor” es la sencillez. Los sentimientos se expresan a través de versos en donde la claridad está siempre muy presente, es decir que se “entienden” muy bien.

Los poemas son cortos, están muy bien construidos y trabajados y los recursos estilísticos utilizados de manera adecuada y eficaz. Hay una más que evidente preocupación por parte de Illán Vivas de que el envoltorio quede perfectamente terminado, sin fisuras ni expresiones forzadas o pedantes. En ese sentido, los versos fluyen con enorme naturalidad a través de poemas sustentados sobre un andamiaje que denota una gran solidez y firmeza.

Otra característica evidente de la poesía de Illán Vivas es el clasicismo, es decir un gusto por lo tradicional frente a lo vanguardista o lo que pueda estar de moda literariamente hablando.

Aunque “Dulce amargor” no coincide demasiado con mis gustos personales en lo que poesía se refiere – más a nivel de estilo o estético que temático – se trata de libro de lectura agradable y creado desde la sinceridad, la solidez y la modestia, aspectos que lo convierten en una obra de un enorme valor poético o literario y muy aconsejable para todos aquellos lectores a los que le gusta leer poesía sencilla o de corte más tradicional, lejos de modas o vanguardias literarias.

Joseph B Macgregor

Fuente: Anika entre libros.

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Fatima

Nací en un pueblo donde los sonoros silencios del mar fueron mi cotidiana canción de cuna. Un viejo calamar me enseñó a leer y, con su tinta, a escribir. Me enseñó muchas cosas, entre ellas, que la hache sabe mucho del silencio, que la coma sirve para ir más despacio, el paréntesis para tomarse un descanso y el punto final para las despedidas. Con el tiempo, me aficioné a jugar con las palabras y las imágenes. Descubrí que la fantasía es un instrumento para conocer la realidad y que a través de la imaginación podemos jugar a: sentirnos un pirata, un superhéroe, un caballo o un mago, incluso podemos volar como los pájaros o sumergirnos como los peces. Escribir me da la posibilidad de sentirme creadora del universo, aunque éste se limite al que contiene a los personajes… también me da la posibilidad de soñar lo que quizás nunca se hará realidad , haciendo partícipes de mis sueños a quienes comparten conmigo lo escrito.

5 Respuesta a ““Dulce Amargor” Francisco Javier Illán.”

Comentarios (4) Trackbacks (1)
  1. Gracias por reproducir la reseña.
    Un abrazo

  2. Lo mismo digo, muuuy agradecido.

    Un abrazo que llegue desde Cadiz hasta Asturias.

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