El mes pasado, mi artículo del periódico de la Nueva España por su extensión fue incluido en las páginas interiores, motivo por el que se me olvidé de colgarlo aquí. Y como más vale tarde que nunca, lo hago hoy : ).

EN EL FIEL DE LA BALANZA
Cada vez que me pongo a ojear, y lo hago con bastante frecuencia, los comentarios que los lectores hacen sobre algunas noticias como respuesta a la invitación hecha desde este diario, no deja de sorprenderme la manifiesta bipolarización de las opiniones, no tanto por el hecho de ser diferentes (cosa natural), sino por los argumentos que, con frecuencia, se esgrimen.
Entre todos los comentarios vertidos, raramente se encuentran tonos grises, por lo que se pasa del blanco al negro con tal brusquedad, que un observador situado en el fiel de la balanza difícilmente soportaría la sensación de mareo sin una buena dosis de “biodramina”. Es tal el apasionamiento, habitualmente puesto de manifiesto, que es muy fácil deducir la tendencia o signo político del opinante, aunque en principio la noticia carezca de ese fondo. Bien mirado, ¿qué no es política en esta vida?

Estos espacios en los que se recogen opiniones personales sobre un mismo hecho, son interesantes porque te das cuenta de cómo una noticia, puede ser percibida por cada uno de los receptores de una forma totalmente distinta aunque, aparentemente, carezca de elementos por los que podríamos resultar beneficiados o perjudicados.
Son, sin duda, muchos los factores que nos condicionan a la hora de emitir nuestro personal comentario (la formación del individuo, desencantos políticos, fidelidades incondicionales, ese olfato que nos dice que  algo no nos cuadra en lo que se está  diciendo o haciendo…). Estos espacios llegan a convertirse en verdaderos foros, donde  muchas de las opiniones van dirigidas más a descalificar al que no coincide con nuestra opinión, que a tratar de desmontar la suya con nuestros propios argumentos. Sin duda, esto es un mimetismo de nuestros parlamentarios, donde el “y tú más” es una muletilla que les libera de justificar, en muchas ocasiones, lo injustificable por la vía del razonamiento.
Pero lo que realmente me parece más negativo, porque bloquea todos los caminos de una sana y democrática discusión o simple opinión sobre una noticia concreta, es el hecho de negarle a nuestro interlocutor, contertulio, o simplemente coparticipe, su derecho a manifestarse en contra de determinadas acciones políticas con el consabido repertorio (también mimético de las Cámaras) : “todavía no habéis asimilado que hemos ganado unas elecciones “ o lo que es peor,  tacharle de “fascista”. El hecho de haber ganado unas elecciones, por muy democráticas que estas hayan sido, no es una patente de corso para el gobierno de ningún país; máxime cuando son sobradamente conocidos, en las campañas electorales, los silencios voluntarios en aquellos temas que pueden ser más escabrosos y menos populares, o las negaciones de lo que parece evidente, por el poseedor de la información, que habitualmente es el gobierno de turno. Lo que hace que se pueda estar legislando sobre temas delicados que ni siquiera hayan formado parte del programa electoral.
En la historia reciente de la humanidad ha habido personajes que, aún siendo elegidos democráticamente, han dejado un reguero de sangre y destrucción imborrable. Y en la actualidad, todos conocemos algún país que pese a la democrática elección de sus dirigentes, mas parecen pequeñas dictaduras.
¿Quiere esto decir que la democracia sea un mal sistema político?  . Ni mucho menos. Pero no debemos perder de vista el principal pilar en el que sustenta, que no es otro que el respeto a la opinión de los demás. En una democracia, tan antidemócrata es quien niega a las mayorías su derecho a gobernar, como quién niega a la oposición su derecho a discrepar
Para que en determinados momentos de euforia unos y otros dejemos de levitar apoyándonos en un puñado de votos más que nuestros oponentes, resulta bien elocuente  la siguiente frase que sobre la democracia escribía el ensayista estadounidense Elbert Hubbard : “ La democracia tiene por lo menos un mérito, y es que un miembro del Parlamento no puede ser más incompetente que aquellos que le han votado”
Esto tal vez justifique el desfase que a menudo se produce entre las actuaciones de un partido en el gobierno y su reflejo en las encuestas, porque reconocer la incompetencia de otro no resulta difícil, pero si ese reconocimiento lleva asociada nuestra propia incompetencia, eso ya es otra cosa.

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8 Respuestas a “En el fiel de la balanza- La Nueva España-”
  1. Información Bitacoras.com…

    Si lo deseas, puedes hacer click para valorar este post en Bitacoras.com. Gracias….

  2. Esas discrepancias que refieres, esas opiniones tan dispares sobre un mismo asunto son el pan nuestro de cada día y, como bien dices, nadie puede ocultar su color político cuando defiende o acusa un ideal. Últimamente lo que ocurre, a mi entender, es que hay demasiada crispación y las diferencias aparecen mucho más marcadas, por lo que el fiel de la balanza se mareará constantemente. Quizás tenga algo que ver la crisis y los errores que unos u otros tratan de atribuir a los gobernantes. Muy bueno tu artículo. Un abrazo.

  3. Hola Maribel, lo cierto es que a veces llego a dudar sobre la veracidad de la frase:hablando se entiende la gente…
    Un abrazo

  4. No, si la frase es correcta, lo que ocurre es que la gente no habla, muerde.
    Un abrazo.

  5. Ja,ja,ja,…puede que sea eso ; ).
    Un abrazo

  6. Fátima, el justo medio está en el extremo sur, y el buen censo está en el lejano norte, así de polar está el posible entendimiento.
    La frase me provoca reacciones en cadena: si la gente tiene que saber hablar para entenderse o se tiene que entender que primero se tiene que ser gente para pode hablar, o por poder hablar la gente cree que se entiende. Total, una inoperancia global para que me entiendas.
    Un abrazo de gente para hacer balance.
    Sergio Astorga
    *siempre es bueno leer tus artículos, me hacen pensar como la gente.

    sergio astorgaÚltimo post en el Blog de…Cosas cotidianas

  7. Fátima, estaba casi segura de que había dejado un comentario sobre el árticulo, hace días, escribirlo lo escribí, pero o no lo envié bien o se quedó perdido.

    E mareo es bestial en estos días, y tu árticulo cobra mucha más actualidad, imagina si iniciáramos ahora un de´báte sobre quien debe gobernar en el País Vasco…
    Un abrazo fuerte.

  8. Sergio, quizás la falta de humildad, de respeto y tolerancia sea lo que lleva a las personas a la más absoluta incomunicación. ¡Lástima! porque por mucha era de la comunicación…aún nos queda mucho camino por recorrer.
    Ja, ja,ja una gran vistud “la de pensar”. ¿no?

    Triana, pues como dirían en “Blade runner” ese comentario se perdió como lágrimas en la lluvia…
    ¡Puf!, hay debates sin fin. ¡Los hay más entretenidos ; )!

    Un abrazo doble

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