
Hace tiempo, conocí a una muchacha que adoraba los pájaros, los árboles, el cielo y el mar. Era especial, su cuerpo era de sal.
Alguna vez la acompañé a la playa, solía sentarse sobre la arena para escuchar el mar. Su mirada fija y distante, sugería tristeza. A menudo, se lamentaba de no poder tocar el agua, ni tan siquiera llorar. De todo esto ya hace mucho tiempo…, dudo mucho que dejara de ir a la playa, lo que me hace pensar que un día su dolor fue tan grande y su tristeza tan honda, que a pesar de todos sus esfuerzos, no pudo evitar el deseo de sumergirse en un mar lleno de peces, tortugas y toda clase de especies, aun sabiendo que se disolvería en él.
¿Será feliz entre tanta agua?
Hay quien dice haberla visto convertida en una sirena emergiendo entre las olas del mar. Sin embargo, nadie se explica cómo el agua dulce desapareció convirtiéndose en agua, cada día más salada. ¿Será que sus lágrimas no dejan de brotar de sus ojos?.
Ahora soy yo, quien me siento en silencio sobre la arena esperando volverla a ver algún día.

Bienvenida al mundo de los blogs. Me alegro de ser yo quien inaugure los comentarios de tu primera entrada, que espero no sea la última. Muy interesante el relato.
Bienvenido, Jorge
. No será la última entrada, no. Tiempo al tiempo
.
Hola, vecina:
¡Mucha suerte y mucho ánimo con este espacio! ¡Me tendrás de visitante habitual, no lo dudes!
Hola Jorge, gracias por la visita
. Te espero como visitante habitual u ocasional
.
Como ya han dicho por ahí, bienvenida al mundo de los blogs. Estaremos en contacto.
This makes everything so cpolmteely painless.
Hola a.j.srider, eso espero
.
Un abrazo
ME HA ENCANTADO TU RELATO, TE VEO PLENAMENTE REFLEJADA EN ESA CHICA FRENTE AL MAR. POR TU IMAGINACION, FANTASIA, ARTE Y SOBRE TODO POR TU SENSIBILIDAD.
NURI
Muchas gracias, Nuri. De alguna forma, todos somos muchachos/as de sal hasta que dejamos la inocencia….
Besos