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¿Yo, adolescente?
Si de repente, aquí, ahora, se plantara ante mí,
¿tendría que saludarla como a una persona próxima,
a pesar de que es para mí extraña y lejana?
¿Soltar una lágrima, besarla en la frente
por el mero hecho
de que tenemos la misma fecha de nacimiento?
Hay tantas diferencias entre nosotras
que probablemente sólo los huesos son los mismos,
la bóveda del cráneo, las cuencas de los ojos.
Porque ya sus ojos son como un poco más grandes,
sus pestañas más largas, su estatura mayor
y todo el cuerpo recubierto de una piel
ceñida y tersa, sin defectos.
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” Aquí tienes una caja,
una caja grande
con una etiqueta que dice
caja.
Ábrela,
y dentro encontrarás una caja,
con una etiqueta que dice
caja dentro de una caja cuya etiqueta dice
caja.
Al lector se le llenaron de pronto los ojos de lágrimas,
y una voz cariñosa le susurró al oído:
-¿Por qué lloras si todo
en ese libro es mentira?
Y él le respondió:
-Lo sé;
Pero lo que siento es verdad.
Ángel González.
No hay etiquetas para esta entrada.Sentirse digno de ser querido. Quererse.
Tener una estrella.
Alzar la copa mirando hacia fuera.
Alegrarse el corazón mirando hacia dentro.
No creer en los Reyes Magos.
Creer en los hombres todos los días.
Mirar lo que viene con un ojo de esperanza
y una mano de firmeza.



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