MANOS
Qué espacio milagroso el de las manos:
aman tocan retienen presienten matan
siembran
abrazan edifican acarician valoran
miden cazan impiden
se desgastan
se cierran.
Aurelio González Ovies de El canto del mirlo (Esta luz tan breve).
Etiquetas:
Aurelio González Ovies
Fatima

Nací en un pueblo donde los sonoros silencios del mar fueron mi cotidiana canción de cuna. Un viejo calamar me enseñó a leer y, con su tinta, a escribir. Me enseñó muchas cosas, entre ellas, que la hache sabe mucho del silencio, que la coma sirve para ir más despacio, el paréntesis para tomarse un descanso y el punto final para las despedidas. Con el tiempo, me aficioné a jugar con las palabras y las imágenes. Descubrí que la fantasía es un instrumento para conocer la realidad y que a través de la imaginación podemos jugar a: sentirnos un pirata, un superhéroe, un caballo o un mago, incluso podemos volar como los pájaros o sumergirnos como los peces. Escribir me da la posibilidad de sentirme creadora del universo, aunque éste se limite al que contiene a los personajes… también me da la posibilidad de soñar lo que quizás nunca se hará realidad , haciendo partícipes de mis sueños a quienes comparten conmigo lo escrito.
Las manos… se podria escribir todo un tratado de filosofia sobre ellas. Ojalá todo el mundo las usara para las cosas positivas: acariciar, crear , sembrar, ayudar a alguien a levantarse abrirlas a los demàs…
Un abrazo grande.
M. Roser
Totalmente de acuerdo, M. Roser.
Un abrazo
Muy ciertas las palabras de las manos.
Un saludooooo
Lola
Un beso