Si bien es cierto que en las vacaciones hay tiempo para todo, debo reconocer que para mí nunca es suficiente el tiempo del que dispongo… Será por aquello que cuánto más tengo más lo ocupo por lo que el resultado al final es parecido -no igual-.
Hacía tiempo que no visitaba algunos blogs, entre ellos “Ocurrió en febrero” de Maribel Soler. No he piodido evitar la tentación de traer a “Muchacha de sal” un estupendo microrrelato de Aster Navas (quien acaba de publicar un libro “Cuentos para esperar en los semáforos” que recoge 62 microrrelatos).
MI MANO DERECHA
Hace un tiempo que mis manos se llevan fatal.
La diestra se debió hartar un día de tanto agravio comparativo: mientras su compañera se entregaba a la desidia, a ella se le confiaban todas las tareas.
La gota que colmó el vaso debió ser el Rolex que hace un mes coloqué a la izquierda en su muñeca. Ese mismo día intenté aplaudir y ambas se cruzaron en el aire sin llegar a encontrarse. Desde entonces la derecha, despechada, no responde a ninguno de mis dictados y actúa con una independencia retadora. Delega las labores más ingratas en su contraria y me pone en un brete continuo: ayer mismo en una reunión de trabajo se dedicó a hurgar en mis narices, hoy a la mañana –cuando se lo he reprochado me ha soltado un soplamocos– ha pellizcado en el trasero a la vecina del quinto. Prescinde de los cubiertos, roba en el supermercado y hace gestos obscenos a la policía.
Es inútil, créame, recluirla en un bolsillo o intentar controlarla llevando el brazo en cabestrillo.
Por eso, amigo mío, hágale caso y deme su cartera. La muy puñetera es capaz de apretar el gatillo.
Etiquetas: Microrrelato
Me ha pasado lo mismo que a tí, en estos meses estoy un poco fuera de juego, pero tambien entré hace unos días tanto al blog de Maribel como al de Aster y esta mano derecha me pareció genial como todo los micros de Aster.
Un beso
Es que el tiempo vuela y leyendo blogs más…
Un beso