oct 252008
 

Nana de las cebollas

“La cebolla es escarcha
cerrada y pobre;
escarcha de tus días
y de mis noches.

Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.

Con sangre de cebolla
se amamantaba,
pero tu sangre
escarchaba de azúcar,
cebolla y hambre.

Una mujer morena,
resuelta en luna,
se derrama hilo a hilo,
sobre la cuna.

Ríete, niño,
que te traigo la luna
cuando es preciso.

Alondra de mi casa,
ríete mucho.

Es tu risa en los ojos
la luz del mundo.

Ríete tanto
que mi alma, al oírte,
bata el espacio.

Tu risa me hace libre,
me pone alas.

Soledades me quita,
cárcel me arranca.

Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.

Es tu risa la espada
más victoriosa.

Vencedor de las flores
y las alondras.

Rival del sol,
porvenir de mis huesos
y de mi amor.

La carne aleteante,
súbito el párpado,
y el niño como nunca
coloreado.

¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!

Desperté de ser niño.

Nunca despiertes.

Triste llevo la boca.

Ríete siempre.

Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.

Al octavo mes ríes
con cinco azahares.

Con cinco diminutas
ferocidades.

Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.

Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma,
sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.

Vuela niño en la doble
luna del pecho.

Él, triste de cebolla.

Tú, satisfecho.

No te derrumbes.

No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre”.

Be Sociable, Share!
No hay etiquetas para esta entrada.

Fatima

Nací en un pueblo donde los sonoros silencios del mar fueron mi cotidiana canción de cuna. Un viejo calamar me enseñó a leer y, con su tinta, a escribir. Me enseñó muchas cosas, entre ellas, que la hache sabe mucho del silencio, que la coma sirve para ir más despacio, el paréntesis para tomarse un descanso y el punto final para las despedidas. Con el tiempo, me aficioné a jugar con las palabras y las imágenes. Descubrí que la fantasía es un instrumento para conocer la realidad y que a través de la imaginación podemos jugar a: sentirnos un pirata, un superhéroe, un caballo o un mago, incluso podemos volar como los pájaros o sumergirnos como los peces. Escribir me da la posibilidad de sentirme creadora del universo, aunque éste se limite al que contiene a los personajes… también me da la posibilidad de soñar lo que quizás nunca se hará realidad , haciendo partícipes de mis sueños a quienes comparten conmigo lo escrito.

  22 Responses to “Nana de las cebollas (Miguel Hernández)”

Comments (21) Trackbacks (1)
  1. Información Bitacoras.com…

    Si lo deseas, puedes hacer click para valorar este post en Bitacoras.com. Gracias….

 Leave a Reply

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>