CANCIÓN DE UNA DAMA EN LA SOMBRA
Si la dama del silencio llega y decapita los tulipanes:
¿quién gana?
¿quién pierde?
¿quién se asoma a la ventana?
¿quién pronuncia primero su nombre?
Es alguien que lleva mi pelo.
Lo lleva como se llevan los muertos en las manos.
Lo lleva como el cielo llevó mi pelo en el año en que amaba.
Lo lleva asà por vanidad.
Él gana.
No pierde.
No se asoma a la ventana.
No dice su nombre.
Es alguien que tiene mis ojos.
Los tiene desde que cerraron las puertas.
Los lleva como anillos en el dedo.
Los lleva como pedazos de placer y zafiro:
ya era mi hermano en el otoño;
ya cuenta los dÃas y las noches.
El gana.
No pierde.
No se asoma a la ventana.
Dice al último su nombre.
Es alguien que tiene lo que dije.
Lo lleva bajo el brazo como se llevan las actas.
Lo lleva como el reloj lleva la peor de sus horas.
Lo lleva de umbral en umbral, no lo abandona.
El no gana.
El pierde.
Se asoma a la ventana.
Dice primero su nombre.
A él lo decapitan con los tulipanes.
CORONA
En mi mano
el otoño devora sus hojas: somos amigos.
Le extraemos el tiempo a las nueces y le enseñamos a irse:
el tiempo regresa en la cáscara.
En el espejo es domingo,
en el sueño dormimos,
la boca habla verdades.
Mi ojo desciende hasta el sexo de la amada:
nos miramos,
nos decimos cosas oscuras,
nos amamos como amapola y memoria,
nos dormimos como el vino en las conchas,
como el mar en la sangre que la luna refleja.
Desde la calle nos miran abrazados en la ventana:
es tiempo de que lo sepan,
es tiempo de que la piedra se acostumbre a florecer,
es tiempo de que te compadezcas del desasosiego,
es tiempo de que sea tiempo.
Es tiempo.
Stretta: Es un término musical.
STRETTA
Deportado al campo
de la huella infalible.
Hierba escrita: dispersa. Las piedras,
blancas,
y las sombras de los tallos:
¡No leas más —mira!
¡No mires más —camina!
Camina, tu hora
no tiene hermanas, tú estás—
estás en tu casa. Una rueda gira,
lenta, desde sà misma; sus rayos
ascienden,
ascienden por el campo oscuro, la noche
no necesita estrellas, en ninguna parte
preguntan por ti.
En ninguna parte
preguntan por ti.
El lugar, donde estaban,
tiene un nombre —no
tiene ninguno. No estaban allÃ. Algo
estaba entre ellos.
No veÃan al través.
No veÃan, no,
hablaron de
palabras. Ninguna
despertó, el
sueño
se les vino encima.
Se les vino encima
En ninguna parte preguntan—
Soy yo, yo
estaba entre ellos,
abierto,
audible, yo les di la alarma, su aliento
obedeció, soy el mismo, todavÃa;
sÃ, ellos duermen.
Soy el mismo, todavÃa.
Años,
años, años, un dedo,
palpa abajo, arriba,
palpa alrededor:
suturas palpables, aquÃ
se abren, aquÃ
cicatrizan de nuevo —¿quién
las cubrió?
¿quién
las recubrió?
VenÃa, venÃa,
venÃa, una palabra, venÃa,
venÃa a través de la noche,
quiso resplandecer, quiso resplandecer.
Ceniza.
Ceniza, ceniza.
Noche.
Noche-y-noche. —Acude
al ojo, al húmedo.
Al ojo
acude,
al húmedo—
Huracanes.
Huracanes de siempre,
torbellinos de átomos; lo otro,
tú lo sabes,
lo leÃmos en el libro,
era era sólo apariencia.
Era, era
sólo apariencia. ¿Cómo
nos asimos —con estas manos?
Estaba escrito que.
¿Dónde? Tendimos
encima un silencio
nutrido con veneno, inmenso,
un
verde
silencio, una hoja como un cáliz,
una idea adherida a lo vegetal,
verde, sÃ,
adherida, sÃ,
bajo el cielo maligno.
Adherida, sÃ,
vegetal.
SÃ.
Huracanes, torbellinos
de átomos: quedó
el tiempo, quedó,
de intentarlo en la piedra—,
ella fue hospitalaria,
no cercenó la palabra.
Qué holgadamente vivÃamos:
Granulada,
granulada y fibrosa, cualiforme,
compacta;
ubiforme, irradiada, reniforme,
aplanada,
aglomerada, esponjosa, ramificada—:
no cercenó la palabra, habló,
habló suavemente a los ojos secos,
antes de cerrarlos.
Habló, habló.
Era, era.
Nosotros
no cedimos, estábamos
en medio, una estructura porosa,
y llegó.
Se nos vino encima,
se abrió camino, zurciendo
invisible, zurciendo
hasta la última membrana
y
el mundo,
un millar de prismas,
cristalizó, cristalizó.
Cristalizó, cristalizó.
Entonces—
Noches, sin mezcla. CÃrculos
verdes o azules, rojos
cuadrados: el mundo
pone su entraña
en juego
con las horas inéditas.— CÃrculos
rojos o negros, claros
cuadrados: no hay sombras
en vuelo,
planchetas, ningún almahumo
asciende y participa
en el juego.
Asciende
y participa en el juego.
Cuando huyen las lechuzas,
en la lepra petrificada,
en nuestras manos en fuga,
en la última abyección,
en la red caza balas
del muro derruido:
visibles de nuevo:
los surcos,
los coros antiguos,
los salmos. Ho, ho-
sanna.
Entonces
hay aún templos en pie.
Una estrella
quizá da luz todavÃa.
Nada,
nada se ha perdido
Hosanna.
Cuando huyen las lechuzas, aquÃ,
el diálogo —gris como el dÃa—
en las huellas del agua subterránea.
(Gris como el dÃa,
en las huellas
del agua subterránea.
Deportado al campo
de la huella infalible:
Hierba.
Hierba, escrita: dispersa.)
Etiquetas: PoesÃa


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Información Bitacoras.com…
Si lo deseas, puedes hacer click para valorar este post en Bitacoras.com. Gracias….
Me encanta tu nueva imagen para el blog, Fátima. Los colores son preciosos. La selección de poemas, como siempre, fantástica. Un abrazo
Fátima, la gran dificultad del expresionismo es, me parece, la dificultad de revivir el dolor sin caer en el llanto plañidero o en el ridÃculo afán del sentimentalismo de mostrarse vÃctima.
Paul Celana logra con maestrÃa, hacer un filtro, doloroso, de su experiencia y entrar de lleno al mundo poético.
Un abrazo que se dispersa.
Sergio Astorga
Sergio AstorgaÚltimo post en el Blog de…Algún diseño
Lauren
Muchas gracias, espero verte pronto…Noviembre se acerca : ).
Sergio
Totalmente de acuerdo y añadirÃa que Paul Celan sabe sobrecogernos con el poder de la palabra.
Un fuerte abrazo para los dos
Como bien dices Fátima, absolutamente sobrecogedor y poderoso.
Magnifico.
Un beso.
Triana : )
Otro beso para ti.
poemas de Paul Celan…
Canción de una dama en la sombra…
Enhorabuena por tu diseño. Me gusta y suscribo lo que dice Lauren sobre los colores
nuriaÚltimo post en el Blog de…Agua, luz y electricidad
Muchas gracias Nuria, me alegro de tu visita.
Un abrazo