…Y nosotros tirándola al mar (periódico La Nueva España)
Escrito por: Fatima en Artículos, tags: ArtículosOs pego aquí el artículo de la Nueva España.
… Y NOSOTROS TIRÁNDOLA AL MAR
Alguien dijo que las próximas guerras que haya en el mundo serán por la posesión del agua.
En los últimos días estamos asistiendo al hecho paradójico de que mientras unas comunidades o localidades están sufriendo inundaciones, al paso del Ebro, otras siguen padeciendo las consecuencias de su carencia para el normal desarrollo de sus actividades y de su progreso.
España es un país de enormes contrastes en lo climatológico y mientras en unas comunidades el abastecimiento de agua no constituye un problema, en otras las pertinaces sequias son un enorme problema para su bienestar y desarrollo económico y social.
Hace unos años, como consecuencia de la desagradable experiencia de los problemas que ocasionan las pertinaces sequías en algunas provincias, se consensuó entre los principales partidos políticos el “Plan Hidrológico Nacional” para mitigar estos desequilibrios y contaba con una importantísima aportación económica de la Unión Europea.
El Plan contemplaba una ampliación en el abastecimiento de agua para aquellas comunidades que podrían sentirse afectadas por el mismo, y solamente se trasvasarían a las provincias y localidades deficitarias los excedentes de agua, recogidos próximo a la desembocadura del Ebro, en el caso de crecidas como está ocurriendo ahora.
Con el cambio de Gobierno, el Plan Hidrológico Nacional fue a parar a la papelera y seguimos en la misma situación de siempre. Como consecuencia, se realiza un trasvase a Barcelona, ya no subvencionado por la U.E, sino por todos los españoles, y los pueblos y campos del tramo final del Ebro se inundan.
Si no fuese porque una ya está acostumbrándose a todo tipo de “sinrazones” sería para echarse a llorar cuando en declaraciones del presidente de la Comunidad Autónoma de Aragón solicita la paralización del trasvase a Barcelona, porque según sus palabras “ya está lloviendo”, y eso que parte de las obras de la “Expo” las tiene paradas por inundación a escasos días de su inauguración.
Igualmente en las entrevistas realizadas por la TV en las zonas inundadas de Tarragona, en la que los propietarios se lamentaban de las pérdidas de enseres y frutales, eché de menos la pregunta: ¿y usted qué opina del abortado trasvase?, porque tengo la gran duda de que los mismos que se han opuesto al trasvase, sean los que mañana estén solicitando la declaración de “zona catastrófica” para cubrir sus pérdidas.
(Aquí el enlace de su publicación digital)








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Estupendo articulo ¡¡¡
Me alegro que te gustara.
Un abrazo
La agricultura, y por tanto también el agua, siempre han estado en la cuadrícula de los suspensos en este país. Una verdadera Reforma Agraria nunca ha llegado a hacerse a pesar de que todos los reyes y gobiernos eran conscientes de que España no debía seguir manteniendo la política latifundista de época feudales. Nuestro país es diverso tanto en sus gentes como en su geografía y climatología, todos lo sabemos, y aún hoy, en el s. XXI, hay quien pena la desgracia de no poseer agua suficiente para el riego y hay quien la derrocha permitiendo que sus ríos se malogren en el mar. Pero lo peor de todo, a mi entender, es que ahora vengan los paises del euro y nos prohiban producir leche y tal o cual cereal para luego mandárnoslos desde Alemania, Francia y sabe dios de qué otro lugar.
Ahora digo que sí te regalo agua, ahora te digo que no te la regalo: así llevamos siglos en este pais. Pero, ¿y el agua de nuestros mares?, ¿en qué estado se halla? Ya lo hemos visto estos días en las noticias: bicicletas, ruedas, electrodomésticos, baterías de coche…; de todo podemos encontrar en su fondo, como en el rastro. Así pues, no esperemos respeto alguno. Cada cual mira para sí porque así está establecido desde antiguo; más ahora que tenemos una Política de Comunidades en la que prima “primero yo, después yo y por último yo” y una Europa que, bajo rúbrica de tratado, nos gobierna.
Y ya para terminar, qué se puede esperar cuando vas a hacer ejercicio y respirar por el paseo de la ría y en el agua ves profilácticos, salva slip y demás porquerías flotando y ves, como yo he visto, a un marinero arrojando al agua lámparas fluorescentes de algo más de un metro (colocaba una nueva y tiraba la vieja), un marinero, alguien que, al fin y al cabo, vive de lo que ese mismo agua se deja robar por sus redes.
Me has dejado impresionada con la anécdota del pescador. Es increible. Desde luego, no hay palabras para una acción así…
Un abrazo